Siempre he escuchado la frase "lo que no se mide no se puede gestionar" y evidentemente, los indicadores contribuyen a la cuantificación y cualificación del desempeño, detectar tendencias, descubrir situaciones y tomar decisiones.
Luego se fue complicando el asunto cuando surgió la diferenciación entre indicadores: de tendencia y de resultado. ¡¿Qué es eso?! ¿En qué consiste la diferencia? y ¿cuál es el objetivo de distinguirlos? si al final, independientemente del tipo que sean, se obtiene un resultado, un número... ¿no?
Pues bien, me tomó algún tiempo de lecturas, navegar en blogs, explicaciones conceptuales y también práctica para entender la funcionalidad e importancia de esa diferenciación y ahora que es mucho más clara, la comparto a través de un ejemplo de la vida cotidiana.
Supongamos que tengo por objetivo personal bajar de peso (lo sé, es un tema cliché y por lo mismo, saben de qué hablo). Mi meta es lograr un peso saludable de 55 kilos en un plazo máximo de 6 meses; alcanzar esta meta requiere esfuerzo -nada es gratis- entonces pondré en práctica dos actividades claves: balancear mi dieta y hacer ejercicio.
Transcurridos los 6 meses, me pesaré y me daré cuenta si logré o no la meta. Una vez vea el número en la balanza tendré dos opciones: saltar de alegría por haberlo logrado, o quejarme y lamentarme porque no obtuve lo que esperaba. Este peso final hace referencia a un indicador de resultado. Este indicador mide el pasado, refleja en una cifra el resultado del performance al final de un determinado período de tiempo sobre el que ya no se puede hacer nada, es como una foto y registra el momento.
Mientras tanto, los indicadores de tendencia o de proceso, miden las actividades o procesos claves con el fin de obtener mejoras en los indicadores de resultado, identificando lo que debe realizarse, en mi caso, para alcanzar el peso deseado. Esto significa que durante los 6 meses debería medir frecuentemente los factores relacionados con la dieta y con el ejercicio, como ingesta de calorías, calorías quemadas, tiempos de actividad física, tipo de alimentos consumidos, etc.; ya que en la medida en que logre resultados positivos en cada una de esas variables, indudablemente alcanzaré el resultado final. De igual manera, hacer un seguimiento periódico a estos factores me permitirá tener mayor control sobre la meta propuesta y tomar acciones oportunas para lograrla, si es que me estoy alejando de ella, como un video que registra los cambios de la imagen en el tiempo.
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Diseñar y aplicar ambas métricas en una Organización permite tener una perspectiva integral del desempeño, ya que mientras los indicadores de resultado arrojan información sobre lo que pasó, los de tendencia reflejan qué se debe hacer y en dónde se deben tomar acciones; así pues, entre más cerca esté el indicador de medir los outputs a nivel organizacional para lograr un objetivo corporativo más se aproxima a un indicador de resultado y por otra parte, entre más cerca se encuentre el indicador de medir las actividades a nivel de procesos, será de tendencia. ¿Confuso?
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